Para vivir, hay que comer. En éste, mi pueblo, es tardado ganar buen
dinero. Hay que esperar la cosecha y esperar que los animales engorden. Los
pollos, las vacas y los puercos, todos son lentos en engordar. Trabajamos para vivir,
y vivimos de lo que trabajamos. Aquí en el rancho es complicado vender los
animales, sólo en época de fiestas tenemos buen negocio. Es tradicional que todos
los quince años y las bodas se celebren hasta diciembre, la mejor fecha para
matar un puerco. La barbacoa de pollo, el asado de puerco y la carne asada son
unos de los manjares que toda buena madre de familia sabe cocinar, y como en las
fiestas aquí se invita a todo el pueblo, es el momento de lucirse, pues se sabe
que para que sea una reunión exitosa, no debe faltar la cerveza ni la comida.
Una vez, en un mal año, tuve la suerte de que me encargaran unos puercos
para vender en una gran boda que iba a haber en el rancho. Estuve muy cuidadosa
con esos marranos, cuidando su alimentación
y que nadie me les hiciera ojo. Todo iba muy bien hasta que cayó un
virus, o quien sabe que sería, pero mis cochinos se enfermaron y comenzaron a
enflacar. Inmediatamente me encomendé a Dios para pedirle por mi familia. Tenía
yo muchos planes con el dinero que me iban a dar por esos puercos. Pedía y
pedía pero mis cerdos seguían igual.
Una vecina me dijo que fuera a Real de catorce, en dónde está Panchito.
“Cuélgale un milagrito, y vas a ver que el santo patrono te lo va a conceder”.
Y pues fui a ver a San Francisco de Asís, a encomendar a mis puercos, y a mi
familia. Recé un buen rato frente a Panchito, y le colgué su milagrito. Pude
observar a muchos otros pidiéndole, y tuve miedo que no me pudiera ayudar por
lo ocupado que pueda estar. Me regresé a mi pueblo, y verdad de Dios que mis
puercos comenzaron a sanar. Todo volvió a la normalidad gracias a Panchito. Por
eso fui de nuevo al pueblo mágico, y le hice un retablo, para agradecerle por
ayudarme a engordar los puercos y sacar adelante a mi familia con la ganancia.
Desde ese día en adelante, soy su fiel servidora.

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